Volar es, a mis ojos, una de las habilidades mas mágicas que existen. Nos sentimos atraidos, deslumbrados, y envidiosos, cuando vemos a esas aves aleteando y posándose en las ramas mas altas de los árboles. Ingeniosamente tratamos de imitarlas, pero sabemos que aun no podemos vibrar de igual forma, ganándole a la gravedad, volando de forma horizontal.
Volamos por la vida, en un avión que decoramos a nuestro gusto, y que en un comienzo tiene un estanque rebosado de gasolina... y esperamos llegar al destino que en un comienzo teniamos planeado, ojalá sin inconvenientes en el camino, de esos que alteran todo orden. Ojalá.
Pero la vida es soooooooo, tan corta y larga a la vez, que no solo nos planteamos un objetivo, sino miles, algunos de mayor acceso y otros que dejan de ser sueños para convertirse en utopias. Por lo que el avioncito de papel despega una y otra vez, cargándose de gasolina, reparando desperfectos que surgen en el camino, y emprendiendo un nuevo rumbo...
Tengo un avioncito, que estuve fabricando 13 años de mi vida... paralelamente a ello, diseñe para el nuevos modelos que mantengo guardados... y este avioncito está pronto a despegar. Asi que siento una serie de emociones, esa ansiedad de los niños por conocer nuevos lugares y vivir nuevas aventuras, los nervios de las madres que esperan un viaje sin novedad, y mucha alegría, porque después de tanto trabajar por el avioncito, en pocos dias mas va a despegar :)
jueves, 19 de febrero de 2009
Avioncito de papel.
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